jueves, 1 de junio de 2006

INICIO. JUNIO 2006. Priscila es una hermosa joven de 18 años que, por un terrible accidente, el cuál todos desconoces –supuestamente- sufre de una terrible cojera. Priscila vive en una hermosa pero descuidada hacienda, herencia de su padre, al lado de su perversa madre, Eloísa, la cuál trata a la muchacha como una de sus sirvientas. Priscila desconoce el porqué del rechazo de su madre y considera a Silvana, su hermana mayor, y a Gudelia, la nana, sus únicas amigas. Los gritos de Eloísa interrumpen a Priscila, quién recibe la orden de apurarse con sus quehaceres en la cocina.

Julián, un apuesto joven, sueña con encontrarse con Priscila, con la que prometió casarse cuando ambos eran unos niños.

Eloísa habla con su amiga Carmenchu, la cuála segura no poder olvidarse de Julián, quién prometió casarse con Priscila cuando éstos eran unos niños. Eloísa cree que si Priscila se casa con Julián, serán inmensamente ricas.

Priscila le confiesa a Silvana estar perdidamente enamorada de Julián, al cuál amará toda la vida. Priscila desea que su hermana pronto encuentre la felicidad al lado de ese hombre, pues sólo de esa manera se liberará de los maltratos de Eloísa.

Julián espera ver a Priscila, a la cuál se imagina hermosa, sana y feliz, como en sus sueños, sin sospechar que Priscila ¡Es una coja!

Eloísa medita sobre la boda entre Julián y Priscila y teme a que Priscila no quiera compartir la inmensa fortuna de Julián con ella y su hermana, por lo que, apresurándose a los hechos, decide hacer algo para que Priscila y Julián no se casen: ¡Le dirá a Julián que Priscila es una coja!

En la hacienda Las Azucenas, Fermín espera ansioso la llegada de su hijo Julián mas teme a que él en verdad se quiera casar con la inocente Priscila.

Eloisa habla con Priscila, a la que le pide que le diga si en verdad está dispuesta a casarse con Julián. Priscila acepta estar enamorada del muchacho y querer casarse con él. Entonces Eloísa le dice que, cuando se casen, lo primero que harán será arreglar la hacienda y llenarse de lujos. Priscila le asegura a Eloísa que jamás le pedirá dinero a Julián. Eloísa enfurece y la hecha de su presencia. Priscila llora y le pregunta a su madre porqué es tan severa con ella y Eloísa le confiesa que jamás podría amar a un ser tan repugnante como ella.

Carmenchu le pide paciencia a Fermín, al que le dice que Eloísa hará todo lo posible por hacer entender a Priscila que ella y Julián no deben casarse.

Priscila lora en los jardines de su hacienda y es consolada por Lázaro, quien la quiere sinceramente y le aconseja que solo piense en la felicidad que tendrá en cuanto se case con Julián.

Fermín visita a Lourdes, su amante, a la que trata de besar pero ella se niega, pues no quiere tener nada más que ver con Fermín. Decide terminar su relación, sorprendiendo al malvado hombre.

Eloísa le pide a Silvana que la ayude a impedir que Priscila y Julián se casen.
Silvana le pide a Eloísa que no sea tan injusta con Priscila, sin embargo Eloísa no hace caso. Detesta por sobre todas las cosas a Priscila y sólo ella sabe porqué.

Fermín se porta de manera violenta con Lourdes, a la que dice que jamás la dejará y que ella debe seguir con él si no quiere que todo el pueblo se entere de la verdad que los dos callan desde hace muchos años. Lourdes llora y jura que un día se vengará de Fermín.

Julián llega al pueblo, alegrando a Carmenchu, quién llora de la felicidad de ver a su hijo en casa después de diez años. Julián solo pide ver a Priscila.

Silvana se siente preocupada por Priscila, pues desea su felicidad a toda costa  pero no se puede enfrentar a Eloísa.

Fermín visita la hacienda de Eloísa y sorprende a Priscila en el jardín. Se le acerca, coqueteándole y asustándola. Priscila le pide que no la acorrale y él solamente se burla de ella y de su cojera. Trata de besarla pro la fuerza pero Lázaro aparece en ese momento y lo golpea con una enorme piedra,  escapando con Priscila.

Lourdes sufre por no poder deshacerse de Fermín, al cuál una vez amó pero ahora detesta con todas sus fuerzas.

En la calle, Silvana y Julián se conocen accidentalmente. Ella queda enganchada a él y piensa que es un fuereño. No sospecha que ha puesto los ojos en el hombre al que ama su hermana.

Priscila está muy asustada y Eloisa la reprende al enterarse que, por su culpa, Lázaro ha golpeado a Fermín, a quien Eloísa cura personalmente. Entre los dos planean que Julián y Priscila no se casen, si embargo no le dicen nada a Priscila.

Julián habla con Carmenchu sobre el amor que siente por Priscila. Carmenchu no sabe cómo decirle a su hijo sobre la mala formación de la pierna de Priscila.

Silvana le cuenta a Priscila sobre el chico que conoció en el Pueblo y del cuál ha quedado enamorada a primera vista. Priscila se siente feliz por su hermana y sólo sueña con volver a ver a Julián, aunque teme que él la rechace por ser una coja.

Lázaro le dice a Gudelia que Fermín tiene muy malas intenciones hacia Priscila. Gudelia no hace caso de las palabras del muchacho, al que Eloísa detesta con todas sus fuerzas.

Fermín se encuentra con Julián, su hijo, y se sorprende al saber que el muchacho está perdidamente enamorado de Priscila, a la cuál conoce solamente por cartas.

Lázaro le asegura a Gudelia estar enamorado de Priscila. Gudelia le asegura que Eloísa estaría dispuesta a casarlo con su hija coja, con tal de que se la lleve lejos.

Priscila sueña con casarse con Julián sin sospechar lo que el destino le ha reservado.

Julián le dice a su padre que desea pedir la mano de Priscila esa misma noche. Fermín le asegura a su hijo que, lamentablemente, él ya no puede casarse con Priscila San Román.
Fermín habla por teléfono con Eloísa, a quien él le dice que sus planes no darán resultado pues Julián está dispuesto a pedir la mano de Priscila esa misma noche. Eloísa asegura que ella se encargará de todo y ordena a Priscila que se ponga el uniforme de sirvienta durante la noche, pues tendrán una fiesta y no desea que la gente que no las conoce sospeche que es su hija. Priscila no entiende el comportamiento de su madre.

Julián le pide a Fermín que le diga porqué no puede casarse con Priscila y el teléfono los interrumpe. Es Eloísa, quién le dice a Fermín sobre su nuevo plan. Fermín queda satisfecho con los planes de Eloísa, a la que le dice que se tienen que ver para negociar. Al colgar, Fermín le dice a su hijo que por la noche pedirán la mano de Priscila.

Silvana le aconseja a Priscila que se marche lejos con Julián, ahora que se casen, pues solamente así se podrá liberar de los abusos de Eloísa y Fermín. Priscila le cuenta a su hermana un horroroso hecho del pasado, cuando Fermín, en secreto y a escondidas de Eloísa, intentó abusar de ella.

Julián le pregunta a Carmenchu si algo que pueda impedir su matrimonio con Priscila sucede. Carmenchu no responde  a las preguntas de su hijo. No se atreve a decirle que Priscila es coja.

Eloisa está segura de que cuando Julián conozca a Priscila, la rechazará y entonces no habrá boda, ni dinero, cosa que a ella le importa demasiado para vivir cómodamente y dejar de tener deudas con Fermín, por lo que le informa a él que Priscila no será la que se case con Julián, si no Silvana.

Priscila llora ante el espejo por la cojera de la que sufre. Cree que el amor de Julián es tan grande, que él se apiadará de ella y pagará la operación para que se recupere.

Eloísa le informa a Silvana de sus malvados planes y la muchacha se revela contra su madre, asegurándole que ella no se casará con Julián. Eloísa la obliga, asegurándole que de ella depende el futuro de la familia, pues Julián no sabe que Priscila es una coja.

Fermín le pide a Carmenchu que no le diga a Julián sobre la cojera de Priscila, pues todo se ha arreglado para que los San Román y los Valverde se unan como familia.

Eloísa le informa a Priscila que Julián no se casará con ella, pues él no puede a mar a una coja, por lo que Silvana tomará su lugar y será ella, Silvana, la que se case con Julián. Priscila estalla, no lo acepta, explota en llanto suplicándole a su madre que no le haga eso pero la malvada Eloísa la encierra bajo lave, en su habitación.

La noche de la recepción llega y la hacienda se viste de gala. Julián es presentado ante la supuesta Priscila, quien en realidad es Silvana. Los dos se sorprenden y recuerdan el momento en que se vieron en el pueblo.

Gudelia no puede aceptar lo que está pasando y acude a buscar a Priscila, la cuál está encerrada, bajo llave, y con uniforme de sirvienta, en su habitación. Priscila llora amargamente pues sabe que ah perdido a Julián para siempre por los perversos planes de su madre. Gudelia le abre la puerta y le aconseja que vaya a donde están todos y diga la verdad. Priscila está decidida.

Priscila lega apresurada al lugar de reunión y se sorprende al ver a Julián y Silvana besándose. Su corazón se desmorona en ese momento, al verlo a él tan guapo y a Silvana tan hermosa. Considera que quizás la fechoría que ha cometido Eloísa ha sido lo mejor.

Carmenchu no puede creer hasta donde ha llegado Eloísa por el desprecio que siente por su hija coja, sin embargo, Julián derrama miel con la falsa Priscila.

Felipa, una vieja alcohólica y malhumorada, recibe en su casa a Lourdes, la cuál es su hija. Lourdes le pide que hablen pero Felipa se niega y la corre, asegurándole que siente vergüenza de ser su madre.

Julián se topa frente a frente con Priscila, a la cuál trata con frialdad, como a toda servidumbre. Silvana defiende a Priscila y Julián le segura que no puede defender a una coja que no es nada más que una sirvienta. Priscila sale corriendo de la hacienda y Silvana va tras ella.

Gudelia reza para que Priscila no sufra por lo que Eloísa le ha hecho, pero en el fondo sabe que eso es imposible.

Eloísa enfurece en cuanto Julián le cuenta lo que ha sucedido entre la falsa Priscila y la muchacha de servicio. Eloisa se molesta al saber que Silvana se ha ido a consolar a Priscila.

Silvana le pide a Priscila que la perdone por acceder a las infamias de Eloísa y le jura que no desea casarse con Julián, aunque a ella, él le gusta mucho. Priscila ahora no cree en lo que le dice su hermana. Silvana entonces le pide que, el día de la boda, sea ella, la misma Priscila, la que vaya al altar de la Iglesia y se case con Julián, para así darle un escarmiento a Eloísa. Las dos hermanas se abrazan, en medio de una lluvia que las sacude, a mitad de la noche, en el campo tan inmenso que rodea la hacienda.

Lourdes le pide a Felipa que hablen, pues necesita de su ayuda y desea alejarse de Fermín Valverde también. Felipa le asegura a su hija que, el hecho de haber deshonrado a su familia al volverse la amante de ese hombre, siempre la perseguirá hasta llevarla al borde de la destrucción.

Carmenchu le pide a Fermín que se dejen de farsas y digan la verdad de una vez por todas, pues de cualquier forma ella no cree que Julián sea feliz con ninguna de las hijas de Eloísa. Fermín se niega, pues él lo que quiere es que Priscila siga siendo libre.

Eloísa corre a Gudelia de su hacienda y Gudelia se niega a irse. Fermín interfiere y le exige a la nana que se marche. Gudelia se acerca a donde se encuentran todos y jura que, si la echan de la hacienda, Julián se enterará de la verdad. En ese momento entra Priscila, quien, en pose de sirvienta, le informa a Gudelia que la cena está lista. Gudelia acude a la cocina, al lado de Priscila y Julián exige una explicación. Eloísa le confiesa, con mentiras de por medio, que Priscila tiene una enfermedad muy grave y que no querían decírselo. A Julián eso no le importa y, al regresar Silvana, le entrega el anillo de compromiso formalizando así su próximo matrimonio. Silvana llora de rabia por no poder hacer nada mientras que Eloísa disfruta, con mucha felicidad, de la próxima fortuna que caerá en sus manos. Priscila observa la escena desde lo lejos, con lágrimas.

Tempranamente Julián cabalga por el campo y se topa con Priscila, a la cuál trata con desprecio. Ella trata de ignorarlo y se sorprende cuando él le pregunta por Silvana, la hermana de Priscila.

Lourdes y Carmenchu se encentran en el pueblo y se saludan con cordialidad. Fermín se sorprende al verlas platicando.

Silvana le asegura a Eloísa que, cuando Julián se entere de la verdad, entonces sí que no tendrán ni e qué caerse muertas.

Julián se fija en lo bella que puede ser Priscila si no fuese coja, ¡sin sospechar que es ella la verdadera Priscila!

Carmenchu le cuenta a Fermín que ha visto a Lourdes, su ex asistente, a la cuál extrañaba. Fermín le pide a su esposa que no sienta piedad por los ex empleados.

Felipa echa las cartas y en ellas ve el futuro de su hija, Lourdes, a la cuál compadece en el fondo por los tropiezos que ha cometido.

Lázaro descubre a Priscila llorando. Ella le dice que lo único que realmente desea en ese momento es morirse.

Eloisa visita al padre Cayetano, al que le confiesa lo que piensa hacer. Cayetano le exige que tenga piedad de Priscila, la cuál es tan inocente como Julián. Eloisa cree que lo mejor  que puede hacer es luchar por su propio bienestar, sin importar el dolor que esto cause a sus dos hijas.

JULIO 2006. Lourdes visita la cantina de Lucio Uribe, al que le dice que su vida al lado de Fermín es un infierno. Lucio aconseja a Lourdes que se vaya lejos, donde Fermín no pueda encontrarlo. Es apoyado por Coral, una muchacha que trabaja para él.

Julián habla con Carmenchu sobre la sirvienta de Eloisa, a la cuál se ha encontrado en el campo. También pregunta por Silvana, la hermana de Priscila. Carmenchu se pone muy nerviosa, pues ella desea que su hijo sepa la verdad pero teme a que Fermín la reprenda.

Gudelia se sincera con Priscila y Silvana, a las que les aconseja que digan la verdad y no engañen a Julián. Silvana está dispuesta a hacerlo y Priscila le pide que no lo haga, pues después de todo Julián jamás pondría los ojos en una coja.

Coral está segura la maldad de Fermín es mas grande que las ganas de Lourdes por dejarlo. Se encuentra con Lázaro, en el pueblo, quien le confiesa estar enamorado de Priscila. Coral se siente celosa, pues en el fondo ella ama al muchacho.

Carmenchu visita a Priscila, a la que le suplica que se encierre en algún lugar o se vaya lejos de la vida de Julián pues no desea que su hijo sufra por ella cuando se entere de la verdad. Priscila le asegura a Carmenchu que ella jamás se acercará a Julián, mucho menos cuando Silvana y él se casen.

Eloísa se encuentra con una terrible sorpresa: Ricardo, el novio de Silvana, ha regresado de la  capital.
Silvana come con Julián, quien fija la fecha de la boda, pues a él le interesa estar con ella lo más pronto posible.

Priscila llora desesperadamente por su destino y cree que lo mejor será escaparse de la hacienda.

Cayetano visita a Carmenchu, a quién le pregunta si ella está de acuerdo con las fechorías que Eloísa está dispuesta a cometer. Carmenchu le asegura al sacerdote que su hijo se ha encaprichado con Priscila y que no puede casarse con la verdadera, la cuál es una coja que con el tiempo lo hará despreciarse a si mismo. Cayetano le exige a Carmenchu que impida esa cruel mentira. Son interrumpidos por Fermín, quién corre al sacerdote de su casa.

Silvana está preocupada. Desea decirle la verdad a Julián y lo intenta, pero el no al deja pues la besa apasionadamente, jurándole que la ama desde que son unos niños.

Cayetano está furioso y cree que aunque rompa el secreto de confesión, debe decirle la verdad a Julián.

Fermín está furioso y le advierte a Carmenchu que si ella abre la boca la mata, pues él y Eloisa creen que lo mejor es que Silvana y Julián se casen. Carmenchu le pregunta a Fermín porqué él siempre ha deseado hacerle mal a Priscila, como si la amara en silencio y no pudiera tenerla. Él no dice nada pero Carmenchu insiste en preguntarle si él se siente atraído hacia la coja. Es tanta su insistencia que Fermín ¡Confiesa que Priscila le gusta!

Eloisa le dice a Ricardo que Silvana se casará muy pronto por lo que ya no pueden verse. Ricardo, sin en cambio, considera que primero debe hablar con Silvana.

Carmenchu llora amargamente por lo que ha escuchado de los labios de Fermín y acrescenta su repudio hacia Priscila, a la cuál maldice y a la cuál culpa de la situación de su hijo, Julián.

Ricardo le insiste a Eloisa que desea hablar con Juliana, sin notar que detrás de él se encuentran ella y Julián, quien se despide de ella con un fuerte beso. Ricardo se sorprende al ver la escena y Eloisa se burla con una peculiar sonrisa. Al irse Julián, Silvana se impacta fuertemente al encontrarse frente a frente con Ricardo.

Priscila se siente confundida y acude a la laguna, donde se baña. Sin que se de cuenta, alguien la vigila.

Carmenchu reza para que Dios la perdone por lo que le está ocultando a su hijo.

Ricardo no desea hablar con Silvana a pesar de que ella desea explicarle lo que está sucediendo. Él se marcha sin querer escucharla. Eloisa le asegura a su hija que es lo mejor que pudo pasar, pues ella pronto será la esposa de Julián.

Priscila descubre que es Fermín quién al está espiando. Le pide que se marche y éste lo hace no sin antes oler la ropa interior de la muchacha, la cuál se asusta demasiado.

Fermín asegura que tarde o temprano Priscila será suya, por la buena o por la mala.

Silvana llora amargamente por el enojo de Ricardo y le confiesa a Gudelia que sorprenderá a todos, pues no se casará con Julián.

Priscila se viste y huye de la laguna a la hacienda, temerosa de que Fermín esté cerca y pueda hacerle algo.

Lourdes se encuentra con Cayetano, quien la reprende por seguir siendo la amante de Fermín.

Silvana le cuenta a Priscila lo que ha sucedido con Ricardo y le dice que las dos tienen que intercambiarse el día de la boda con Julián, Priscila se niega,  ella ama a Julián por sobre todas las cosas pero no desea causarle asco. A demás está segura de que él es engreído y que ha cambiado mucho en Europa.

Felipa habla con Lucio, en la cantina, y le pide que aconseje a Lourdes, pues ella no se repondrá de su vida en pecado si no se aleja de Fermín. Lucio le asegura a Felipa que lo que existe entre Lourdes y Fermín es tan grande como viejo y que sólo ella puede deshacerse de él, si así lo quiere.

Fermín habla con Lourdes, a la que besa fuertemente, viendo en ella el rostro de Priscila. La obliga a tener sexo con él a pesar de que ella se resiste. Al Terminal la abofetea, asegurándole que ya no sirve para nada.

Priscila se pregunta que sería de ella si su padre todavía viviera, pues el la protegía por sobre todas las cosas, incluso de la maldad de Eloísa.

Julián lee las cartas de amor que Priscila le mandaba y se siente aún más enamorado. Decide salir a dar un paseo a pesar de la insistencia de Carmenchu para que se quede en casa.

Eloisa habla con Gudelia, a quien le pide que mantenga su distancia y no olvide su lugar en la hacienda, pues no permitirá que les llene de ideas las cabezas a sus dos hijas. Gudelia se atreve a decirle a Eloísa que no está de acuerdo con lo que está haciendo. Eloísa le dice que si no está de acuerdo y desea irse, puede hacerlo cuando quiera. Gudelia le pide que entonces le pague el sueldo que le debe desde que se gastó el poco dinero que dejó su marido para la operación de Priscila.

Fermín no deja de pensar en Priscila y en su cuerpo desnudo en la laguna.

Silvana cree que debe buscar a Ricardo y explicarle lo que está pasando, pues no desea perderlo, incluso está dispuesta a cancelar la boda con Julián.

Eloísa jura que hará hasta lo imposible con tal de recuperar su hacienda, aunque por ello tenga que pasar sobre las voluntades de sus propias hijas.

Ricardo se encuentra con Julián, quién lo reconoce y lo saluda. Julián lo invita a la cantina y es allí donde Ricardo le pregunta a Julián si sabe con quién se va a casar. Se impacta al escuchar que Julián se casará con Priscila.

Silvana discute con Eloísa, a la cuál le dice que si no acepta que ella y Ricardo estén juntos, entonces le dirá la verdad a Julián. Eloísa la toma de los cabellos y le asegura que si dice una sola palabra, la mata. Silvana enfurece y le asegura que si la mata, entonces se quedarán sin la hacienda y la gran fortuna de Fermín.

Priscila está pensativa. Gudelia le asegura que debe armarse de valor y hacer lo que su corazón le dicte y no sacrificarse por Eloísa la cuál siempre ha sido injusta con ella. Priscila cree que si Julián se entera de la verdad entonces se desilusionará. Gudelia le asegura a Priscila que su cojera tiene solución, sólo bastaría con conseguir el dinero. Y Julián lo tiene.

Silvana sale en busca de Ricardo, quién le reclama el ser amante del prometido de su hermana. Silvana le asegura a Ricardo que ella no es la amante de nadie y que todo ha sido una mentira inventada por Eloísa y Fermín. Silvana le jura a Ricardo que terminará con todo muy pronto. Ambos se besan fuertemente.

Eloísa habla con Fermín, a quién le dice que la presencia de Ricardo les estropeará el plan de boda entre Silvana y Julián. Fermín no evita burlarse de lo que el supone son las bajas pasiones de Silvana y le recuerda a Eloísa los días en que ellos dos eran amantes, a pesar de que ella ya estaba casada con Ramiro.

Julián habla con Carmenchu y le cuenta que la boda será muy pronto, por lo que se declara completamente feliz. Carmenchu le dice que él no se puede casar, asustándolo.

En la cantina, Coral le dice a Lucio que Fermín ha vuelto a maltratar a Lourdes, por lo que el hombre acude al lado de la mujer, a quien reprende por ser tonta y dejarse maltratar. Lourdes llora y asegura que a pesar de todo ella ama a Fermín.

Julián le pide a Carmenchu que le explique porqué él no debe casarse con Priscila San Román y cuando Carmenchu está a punto de hablar, Fermín los interrumpe y le pide a Julián que lo deje solo con Carmenchu. Al irse su hijo Fermín golpea a Carmenchu vilmente y le jura que si ella abre la boca o insinúa algo, acabará con su vida sin piedad.

Julián llama por teléfono a Silvana para decirle cuanto la ama a pesar de que algunos se opondrán a su relación, Al colgar, Silvana abraza a Ricardo y lo besa profundamente.  Los dos son sorprendidos por Eloísa, quien cachetea a su hija recordándole que ella ya está comprometida. Silvana defiende el amor que siente por Ricardo y le asegura a Eloísa que no se casará con Julián. Eloísa le apunta a Ricardo con una escopeta y le jura que si no se aleja de la vida de Silvana, entonces lo matará.

Priscila reza en su habitación y le pide a Dios que tenga piedad de todos y no deje que se cometan demasiadas injusticias. En ese momento escucha un disparo atroz. Se asusta demasiado.

Silvana llora amargamente y Eloisa, furiosa, le asegura que lo mejor para las dos es que Ricardo saliera huyendo y jamás vuelva, pues sus planes se estropearían. Priscila y Gudelia aparecen preguntando que sucede y Eloísa les asegura que Silvana está lista para casarse. Silvana llora amargamente en los brazos de Priscila, su hermana.

Pasa el tiempo y Silvana y Julián se preparan para su casamiento. Es el día de su boda. Silvana se refugia en los brazos de Priscila, a la que insiste que aún no desea casarse.

Fermín habla en privado con Eloísa, a quién le dice que Priscila también necesita de un hombre que la quiera. Eloísa asegura que Priscila sólo le servirá a ella y como sirvienta.

Julián encuentra a Priscila en la laguna, llorando, y le pregunta cuál es su sufrimiento. Priscila le dice que está enamorada pero no es correspondida y que teme por la felicidad del hombre al que ama, el cuál ha sido engañado.

Eloisa estalla al no encontrar a Priscila en casa. Gudelia y Lázaro solo la observan haciendo rabietas y sienten compasión por la coja.

Lourdes vivista a Felipa, quien le exige que se marche de su casa. Lourdes confiesa estar esperando un hijo de Fermín.

Julián está muy ilusionado, pues por fin se casará con la mujer a la que ama desde que era un niño. Piensa en las palabras de Priscila y se pregunta qué haría él si lo engañaran y se casara con la mujer incorrecta.

Fermín discute con el padre Cayetano, quién se niega a casar a Julián y Silvana. Con pistola en mano, Fermín le advierte que si no casa a Silvana con el nombre de Priscila, entonces lo lamentará y no tendrá vida para contarlo.

En las afueras de la hacienda Priscila sorprende a Ricardo, quién le dice que ha regresado para impedir la boda entre Julián y Silvana. Priscila le suplica que no lo haga, pues de hacerlo Eloisa y Fermín descargarán su furia sobre la misma Silvana.

Coral le dice a Lucio que Lázaro sigue empeñado en amar a la coja San Román, pero que ella se ha ilusionado mucho con un chico de la capital, de nombre Ricardo.

Priscila se apresura para vestirse y es interrumpida por Eloísa, quién le asegura que ella jamás invitó a la servidumbre a asistir a la boda de su UNICA hija. La encierra bajo llave, causándole un gran dolor.

La boda entre Silvana y Julián se celebra a pesar de que Silvana no está enamorada y piensa en Ricardo. Cayetano cree que debe actuar lo antes posible y delatar a Silvana, pues la verdadera Priscila San Román existe, sin embargo los casa ante la desafiante mirada de Fermín. Silvana llora y ella y Julián se dan un beso. Salen de la Iglesia y son felicitados por todos los presentes.

Ricardo colora su derrota ante Coral, a quién le dice que la mujer que ama se le ha ido de las manos.

Gudelia y Lázaro animan a Priscila para que ésta asista a la  de boda de Silvana. Priscila es liberada de su habitación y se apresura, con todo y su cojera, para asistir a la recepción de la boda. Al llegar, causa la admiración de todos los presentes, principalmente de Eloísa, quién se acerca a ella y le exige que se vaya, causando la admiración de los invitados. Priscila insiste en que no se irá y cuando Eloisa le levanta la mano para bofetearla, ¡se la sujeta y grita a los cuatro vientos que ella es la verdadera Priscila San Román!

AGOSTO 2006. Silvana le suplica a Priscila que calle pero la coja insiste en que todos deben saber la verdad. Julián, confundido, les pide a sus padres que le expliquen lo que está sucediendo por lo que Eloísa interviene y bofetea a Priscila, a la que le advierte que si no desiste de cometer tantas locuras, lo lamentará. Pero Priscila ¡está decidida a enfrentarse a su propia madre!

Lourdes llora ante Felipa, a quien le asegura estar esperando un hijo de Fermín y tener miedo de que él no le corresponda.

Coral le confiesa a Ricardo haberse encariñado con él desde que llegó al Pueblo. Él la rechaza, angustiado, pues desea estar al lado de Silvana aunque ella se esté casando con otro.

Priscila sale de la iglesia, pues Julián le asegura sentir solo repudio y asco hacia ella y le prohíbe que levante falsos sobre su prometida. Corre hacia el campo, entristecida, sintiéndose la mujer más infeliz del mundo.

Felipa le aconseja a Lourdes que deje el pueblo y se marche lejos mas la mujer insiste en que ama a Fermín. Felipa se enfurece nuevamente con su hija, a quien le augura que ese hombre terminará matándola.

Eloisa y Fermín le aseguran a Julián que lo que la coja dice es mentira y Eloisa asegura que la correrá de su casa pues es una mala muchacha. Ante tantas intrigas, Silvana reacciona y, nerviosa, confiesa ser una impostora que se ha hecho pasar por Priscila San Román, obligada por Fermín y Eloísa. Julián se resiste a creer lo que ha escuchado y sale de inmediato del lugar, camino al río, donde se encuentra con Priscila, quién llena de dolor, llorosa, corre, cojeando, apresurada.

Eloisa llora al saber que sus planes no han salido como ella esperaba. Fermín le asegura que a pesar de todo Silvana y Julián seguirán casados.

Julián detiene a Priscila, a la que le pide que le diga porqué jamás le dijo algo sobre su cojera en las cartas que se enviaban. Priscila no deja de llorar e intenta besarlo, pero él la rechaza asegurándole que no puede amarla en esas condiciones, mucho menos al haberse deslumbrado con la belleza de Silvana.

Silvana sufre por todo lo que ha acontecido. Eloisa le exige que sea fuerte pues a pesar de todo ya se ha casado con Julián. Silvana se niega, pero Eloisa insiste en que tiene que hacerlo, pues Julián se ha encariñado con ella, quién debe hacer hasta lo imposible por atraparlo.

Carmenchu cree que Julián jamás le perdonara el haberlo engañado.

Priscila huye de Julián y se interna en su hacienda, donde  se encuentra a Ricardo, a quién le cuenta lo que ha sucedido en la Iglesia. Ricardo siente que aún hay una esperanza para que él pueda ser feliz con Silvana.

En su noche de bodas, Julián desprecia a Silvana, a la que le dice que, a pesar de estar casados, jamás la hará su mujer.

Eloisa encierra a Priscila en un cuarto, bajo llave, asegurándole que no la dejará salir de ese lugar en mucho tiempo. Da ordenes de que se le de poca comida.

Fermín habla con su fiel criado, Odilón, al que le dice que tarde o temprano Priscila San Román será suya. Son sorprendidos por Carmenchu, quién le hecha en cara demasiadas desgracias. Fermín le cuenta a Carmenchu todas las fechorías que ha cometido y ella se sorprende. Lo amenaza con una pistola pero él es más fuerte y astuto que ella y la empuja fuertemente hacia el suelo, donde ella se golpea en la nuca, muriendo instantáneamente.

Silvana, rechazada por Julián, camina a las afueras de la finca y es sorprendida por Ricardo, quien la besa. Silvana le asegura al muchacho que nunca dejará de amarlo y que, aunque esté casada, ella seguirá siendo suya.

Eloisa se preocupa por la situación de Luliana pero considera que con la ayuda de Fermín, pronto tendrá un nieto que asegurará su fortuna.

Fermín arroja el cuerpo de Carmenchu al río sin sospechar que odilón lo ha seguido, espiándolo. Al regresar a la finca, ambos hablan de lo sucedido. Fermín le asegura a Odilón que si abre la boca se morirá. Ninguno de los dos sospecha que han sido escuchados por Silvana!

Durante el desayuno en la finca, Fermín finge estar molesto por la desaparición repentina de Carmenchu y exige que la busquen y la lleven ante él lo más pronto posible. El teniente Rubio aparece y le informa a la familia que Carmenchu sufrió un accidente y murió ahogada en el río.

Odilón cree que podrá exprimir a Fermín con lo que sabe.

Julián llora amargamente la repentina muerte de su madre y es consolado por Silvana, a la que rechaza. Julián culpa a Fermín de todo lo ocurrido.

Lázaro le lleva comida a Priscila, a quién le dice que Carmenchu ha muerto ahogada en el río.

Priscila y Cayetano visitan a los Requena para darles el pésame. Julián pregunta por Priscila y Eloisa insiste en que Priscila no es nada más que una sirvienta por lo que no debe preocuparse por ella.

Silvana le aconseja a Ricardo que trabaje para los Requena, así estarán juntos por más tiempo.

Al enterarse de la muerte de Carmenchu, Lourdes decide buscar a Fermín y confesarle que está embarazada.

Carmenchu es enterrada y Fermín cree que podrá casase con Priscila. Aparece Lourdes, quien delante de todos le informa que está esperando un hijo suyo.  Fermín asegura ante todos no conocer a Lourdes y desconoce al hijo bastardo que ella espera por lo que de inmediato la manda a echar con Odilón.

Ricardo habla con Coral, a la cuál le dice que ha decidido trabajar para Fermín tan solo por estar al lado de su amada Silvana. Eso entristece a Coral, quién está profundamente enamorada y, aún así, ella escucha las palabras de Lucio, quién le asegura que Ricardo nunca la amará.

Priscila siente emoción al recordar el momento en que la besó Julián mas su ilusión desaparece en cuanto recuerda cómo él la ha herido verbalmente.

Fermín está muy nervioso y es consolado por Eloísa, quién llena de interés y maldad le asegura que aunque él haya tenido amoríos con la mujerzuela que asegura estar esperando un hijo suyo, ella le brinda su apoyo. Fermín entonces la toma de las manos, se las besa, y le pide que le entregue a Priscila para que ella se case con él.

Silvana le suplica a Julián que no le guarde rencor por haber hecho lo que su madre le obligó a hacer. Julián está confundido, pues piensa que él ha sido una victima de todos, incluso de Priscila, quién decidió hablar en el último momento. Julián reacciona entonces y trata de sacar partido de su situación, por lo que tiene sexo con Silvana, quién sólo piensa en Ricardo.

Priscila sufre estando encerrada sin embargo Eloisa le abre la puerta y le dice que su sufrimiento ha terminado pues no estará por más tiempo en la hacienda. Priscila asegura que tiene que hablar con Julián pero Eloísa, Malvada, solo se burla de ella y en ese momento aparece en aquél oscuro cuarto Fermín, lleno de lujuria y obsesión. Eloisa le dice a Priscila que la ha entregado a Fermín Riquelme, el cuál ha pagado muy bien por ella. Priscila se impacta al escuchar las severas palabras de su madre.

Ricardo entra a trabajar en el rancho de Fermín y Odilón le da las instrucciones. El ingenuo Ricardo solo espera encontrarse en secreto con Silvana.

En la capital, Carmen les asegura a sus padres, Gastón y Dalila, que después de mucho tiempo desea regresar a las Azucenas y visitar a sus tíos, a los cuales no ve desde que era una niña. Lo único que lamenta es volver a ver a Julián, el hijo de ellos, a quién ella detestaba tanto. Dalila asegura que hablará con Fermín, su hermano.

Priscila le suplica con llanto a su madre que no la entregue a Fermín mas Eloísa le asegura que para ella la hacienda y el dinero están de por medio. Priscila insiste, causando estallar los nervios de Eloísa quién le confiesa que nunca la ha querido y que de cualquier forma tarde o temprano tenía que vendérsela al mejor postor, pues de niña no pudo regalarla.

Silvana y Ricardos e encuentran sin que nadie se de cuenta y huyen al solitario río, donde ambos se entregan su amor.

Julián recibe una llamada de su amigo Willy quién le asegura que lo visitará en el rancho pues ha decidido dejar el extranjero.

Fermín aparece en casa de Lourdes, a la cuál golpea vilmente por la vergüenza que le hizo pasar. Lourdes le pide piedad asegurándole que le dará un hijo. Fermín le jura que jamás reconocerá a ese niño bastardo.

Julián no puede negarse a la propuesta de Willy pues se siente comprometido sin embargo no sabe si confesarle a su amigo que ya se ha casado con la mujer equivocada y que siempre amó a quien no debía amar.

Dalila le asegura a Gastón el querer regresar a Las Azucenas después de muchos años. Gastón no está de acuerdo pues el no le tiene aprecio a aquél lugar.

Julián descubre que Silvana ha llegado de la mano de un hombre al cuál a lo lejos no logra reconocer. Al estar con ella le exige que le diga quién es ese hombre pero Silvana no dice una sola palabra.

Las heridas de Lourdes son curadas por Felipe, quién le asegura a la mujer que debe hacer algo contra Fermín, pues con la golpiza que recibió, bien pudo haber muerto.

Coral se alegra al recibir a Mauro y Adela, sus hermanos, en el pueblo. Mauro le asegura a su hermana que se ha cansado de buscar suerte en  la capital, al igual que Adela, por lo que buscará estabilizarse en el pueblo. Lucio lo recibe gustoso en la cantina.

Fermín les informa a Silvana y Julián que muy pronto se casará.

Ricardo trata de investigar con Odilón todo acerca de Julián pero Odilón no le dice absolutamente nada pues en el fondo no sabe mucho.

Julián se niega a que Fermín se case pues la muerte de Carmenchu es demasiado reciente. Fermín asegura no estar acostumbrado a que le exijan por lo que se casará les parezca o no.

Priscila, llena de pena, les cuenta a Gudelia y Lázaro lo que Eloísa pretende hacer. Gudelia le asegura a Priscila que la ayudará a escaparse de la Hacienda sin que nadie se de cuenta. Priscila cree que si escapa Fermín y Eloísa la encontrarán.

Julián piensa en Priscila y en lo hermosa que ella es a pesar de su cojera. De pronto descubre a Silvana hablando con Ricardo, a quienes se acerca, empujándolo a él. Julián le exige a Ricardo que no se acerque a su esposa.

Priscila siente miedo pues cree que si se casa con Fermín este la maltratará.

Gudelia, llena de rabia, se presenta ante Eloisa a la que le exige que deje en paz a Priscila. Sin más ni menos Eloisa corre a su fiel y vieja sirvienta de la hacienda.

Fermín se encuentra en un viejo mercado a Justina, su fiel ama de llaves a la cuál no veía desde hace tiempo. Justina le asegura estarla pasando mal. Fermín le pide que vuelva al rancho y ella le da el pésame por la muerte de Carmenchu y acepta. Al llegar, Odilón la abraza con felicidad, asegurándole que la extrañaba a pesar de ser una mujer demasiado severa.

Lázaro se pregunta donde estarán sus verdaderos padres y cree que tanto Eloísa como Gudelia saben la verdad y cree que es tiempo de que alguna de las dos se la digan.

Justina encuentra demasiadas novedades en la hacienda, principalmente a un Julián crecido y casado. Julián le asegura que se acuerda mucho de ella y también le dice que Silvana es su esposa pero debido a un engaño de Fermín.

Carmen solo piensa en volver a las azucenas, está encaprichada, y les exige a sus padres que hagan todo lo posible por mandarla.

Priscila le suplica a Gudelia que no se marche mas Eloisa lo ha decidido. Gudelia le asegura a su niña que en cuanto ella se case con Fermín, se irá a trabajar a Las Azucenas. Priscila asegura no quererse casar con Fermín, quien en ese preciso momento aparece en la hacienda con el vestido de novia que Priscila usará el día de su boda.

Silvana llora amargamente por su infelicidad y es sorprendida por Julián, a quien le confiesa que lo único que desea es su libertad. Julián le asegura que el engaño con el que lo hizo presa para que se casara con ella tiene un precio y que jamás le dará el divorcio.

Eloisa le exige a Priscila que sea atenta con Fermín pero la coja se niega, ha decidido ser fría para lograr que Fermín se aleje de ella.

Mauro está desesperado y le dicen a oral que las azucenas es su ultimo recurso para trabajar. Coral siente miedo pues Fermín es un hombre de muy mala fama.

Fermín, ante las groserías de Priscila, se marcha de la hacienda. Eloisa maltrata a su hija a la que le asegura que se casará con Fermín, le guste o no, pues no perderá un fuerte bono sólo porque a ella, a Priscila, se le ha ocurrido no casarse.

Fermín les informa a Silvana y Julián que se casará con Priscila San Román.

Ricardo hace buena amistad con Justina,. A la que le cuenta las circunstancias en las que Julián y Silvana se casaron. Justina no acredita lo que escucha.

SEPTIEMBRE 2006. Adela les confiesa a Coral y Lucio que está esperando un hijo de un hombre que la engañó cruelmente.

Finalmente Dalila consigue hablar con Fermín y le dice que Carmen, su sensual hija,. Quiere visitar las Azucenas. Fermín acepta de inmediato pues hace mucho que no sabía de su familia.

Silvana visita la hacienda, el lugar que alguna vez fue su casa y habla con Priscila, a la que le pide que no se case con Fermín. Priscila confiesa no querer hacerlo por lo que las dos deciden enfrentarse a Eloísa.

Julián y Fermín acuden a la estación de tren para recoger a Carmen, quién de inmediato queda hechizada ante la belleza de Julián.

Felipa sufre por su hija, Lourdes, y se lo hace saber a Cayetano, quién desafortunadamente no puede hacer nada para ayudar a Lourdes.

Carmen se comporta de manera cariñosa con Julián y con Fermín, quién no deja de preguntar por Dalila y Gastón. Carmen responde a todo lo que Fermín pregunta pero no deja de mirar a Julián.

Lucio le propone a Lourdes que se case con él y ambos formen una familia pero ella se niega.

Priscila siente miedo de enfrentarse a Eloisa por lo que le pide a Silvana que esperen para enfrentarse a ella. También le pide que busque a Gudelia y le de empleo.


Mauro se entrevista con Odilón al cuál le pide trabajo en las azucenas. Odilón le hace saber que Fermín tiene demasiados empleados pero que, si él quiere, puede trabajar para el mismo Odilón, el cuál tiene perversos planes en mente.

Carmen no deja de comportarse cariñosa con Julián, incluso en las Azucenas. Silvana aparece en ese momento y se da cuenta. Se presenta ante carmen como la legitima esposa de Julián. El alboroto de Carmen se vuelve frialdad en ese momento.

Priscila hace sus quehaceres domésticos sola, sin la compañía de Gudelia. Piensa seriamente en el amor que siente por Julián y considera que quizás el casarse con Fermín le servirá para estar cerca de él. Reacciona. ¡Ella no desea casarse con un ser tan despreciable como Fermín!

Carmen asegura que Silvana es muy poca cosa como para ser esposa de Julián en el cuál ella está demasiado interesada. Jura que los separará enamorando a Julián.

Ricardo busca a Silvana, quien lo rechaza pues asegura que Julián se ha dado cuenta de sus enredos amorosos. Ricardo considera que Silvana ha comenzado a olvidarlo.

Eloisa y Priscila llegan a las azucenas, en donde Fermín anuncia su matrimonio con la coja, a la que Julián insulta una vez más, acusándola de arribista.

En la cantina Ricardo se desahoga con Coral a la que le asegura que Silvana ya lo está olvidando. Coral aprovecha la ocasión para besarlo y  él le corresponde.

Fermín fija la fecha de su boda con Priscila, la cuál llora amargamente por la apatía de Julián y el futuro que le espera al lado de un hombre al que no ama.

Felipa le aconseja a Lourdes que haga algo contra Fermín para ganar un poco de dinero pero la mujer no desea hacerlo pues cree que hablando con Julián se solucionará todo.

Julián y Carmen montan a caballo juntos, despertando los celos de Silvana, quién le pide a Ricardo que ellos también monten juntos.

Odilón le informa a Fermín que la bodega clandestina que tienen podría ser descubierta si no la protegen más.

Carmen lleva a Julián a las orillas del río, donde lo besa y lo desviste dispuesta a entregarse a él.

Silvana los sorprende y llena de rabia empuja a Carmen al río asegurándole que no le permitirá que le arrebate a su marido.

Priscila llora amargamente en el campo y Lázaro le seca las lágrimas, angustiado, sin en cambio le asegura a la infeliz coja que al casarse con Fermín estará cerca de Julián. Priscila asegura que ahora más que nunca Julián la desprecia.

Eloisa se siente feliz pues por fin la fortuna de Fermín será para ella y sus hijas aunque en el fondo desearía ser ella y no Priscila la que se case con Fermín.

Julián discute con Silvana y defiende a Carmen, a la que le pide perdón por las reacciones de su esposa. Silvana le asegura a Carmen que no le permitirá que se enrede con su esposo. Carmen saca las uñas y asegura que a ella le gusta Julián y ella a él.

Justina le suplica a Fermín que no se case con Priscila a la cuál solamente hará sufrir. Fermio le pide a Justina que no interfiera en su vida pero ella asegura tener motivos muy poderosos para hacerlo.

Odilón ha contratado a Mauro por lo que lo lleva a la bodega clandestina. Mauro se sorprende al darse cuenta de que Fermín es un poderoso narcotraficante.

Silvana y carmen siguen discutiendo en las azucenas y son descubiertas por Fermín, quien solo se ríe de ellas y pide a Julián, su hijo, que tenga control de sus mujeres.

Gudelia busca a Justina y le cuenta lo que está por acontecer. Justina le pide a Gudelia que trabaje en las azucenas, pues ella, Justina, necesita quién esté de su lado para ayudar a Priscila.

Dalila habla con Gastón, esperanzada a que Carmen, su hija, se encuentre perfectamente en las azucenas.

Ricardo consuela a Silvana por el mal momento que pasa y la besa apasionadamente asegurándole que siempre estará a su lado. Ambos son descubiertos por Carmen.

Julián le suplica a Fermín que nos e case con Priscila pero Fermín está completamente decidido y asegura estar ciegamente enamorado de ella, aunque sea una coja.

Ricardo le entrega a Silvana un cigarro blanco que ella se fuma a las afueras de las azucenas, sintiéndose más relajada.

Carmen acude a Julián al que de inmediato le dice que Silvana lo engaña con otro.

Lucio confiesa a Felipa estar enamorado de Lourdes y quererse casar con ella si como reconocer al hijo que ésta espera.

Julián sorprende a Silvana y le exige que le diga con quién lo engaña. Silvana asegura no engañarlo con nadie y entonces él la abofetea. Silvana llora y culpa a su madre por el calvario al que la arrojó por su ambición.

Mauro le cuenta a su hermana Adela sobre la bodega de Fermín. Adela le aconseja a su hermano que deje ese trabajo o de lo contrario se meterá en problemas.

El día de la boda entre Fermín y Priscila llega y Fermín invita a todo el pueblo a ser participe de lo que el llama, la boda más grande que haya habido antes en toda la región. Priscila se siente confundida. Cree que quizás debe casarse por estar cerca de Julián, aunque él la odie y por otra parte quisiera morirse.

Willy regresa de los Estados Unidos y Julián le cuenta sobre su decepción amorosa.

Priscila luce hermosa con su vestido de novia, mas el pueblo hace comentarios sobre su cojera, cosa que a ella le incomoda.

Carmen le asegura a Silvana que Julián la dejará tarde o temprano.

Lourdes se entrevista con Julián, al que le dice que espera un hijo de Fermín.

Lázaro se ha arreglado para asistir a la boda de Priscila. Eloisa se burla de él y le asegura que no está invitado por lo que no asistirá.

Mauro habla con Ricardo, a quien le dice que Efraín es un narcotraficante y tiene una bodega llena de mercancía.

Cayetano se niega a casar a Fermín y Priscila pues cree que esa boda no debe llevarse a cabo. Fermín lo amenaza con una pistola y le asegura que si no los casa, lo matará.

Julián le dice a Justina que una mujer espera un hijo de Fermín por lo que este no puede casarse con Priscila.

Willy conoce a Carmen, con quien coquetea. Carmen le asegura estar interesada solamente en Julián.

La boda entre Priscila y Fermín comienza a realizarse a pesar de que Julián desea detenerla, mas Justina le pide que no lo haga si no quiere arrepentirse. Julián llora de frustración, Por primera vez siente algo hacia Priscila pero no entiende qué es.

Lourdes se siente destrozada por lo que Fermín hace y cree que lo mejor es impedir su boda.

Fermín acepta por esposa a Priscila pero ella a él no y grita a los cuatro vientos que Fermín la quiere obligar, en acuerdo con Eloísa, a hacer algo que ella no quiere. Grita ante todo el pueblo que Eloisa y Fermín obligaron a Silvana a casarse con Julián, haciéndola pasar por la verdadera Priscila.

El pueblo ha entrado en shock y Silvana aprovecha para asegurar que lo que dice Priscila es verdad, avergonzando ante todos a Fermín y Eloísa.

Priscila decide salir corriendo de la iglesia pero es alcanzada por Fermín, quien, con pistola en mano, la lleva hasta el altar, donde le apunta a Cayetano para que los case. Priscila, llena de lágrimas, de odio, de frustración, acepta ser la esposa de Fermín.

Por todo el pueblo se comenta lo que ha sucedido en la Iglesia por lo que Lucio y Lourdes se enteran, preguntándose que será de la infeliz Priscila.

La fiesta de bodas se ha suspendido en las Azucenas y Fermín golpea cruelmente a Priscila por la vergüenza que le ha hecho pasar frente a todo el pueblo. Julián no soporta el escuchar los golpes que Fermín arremete contra Priscila por lo que la defiende, enfrentándose así a su propio padre.

Eloísa, preocupada, le asegura a Cayetano que jamás esperó que Fermín reaccionara como lo hizo. Cayetano maldice a Eloísa por lo que está haciendo con sus dos hijas y le asegura que Dios la castigará tan severamente, que la condenará a vivir en un infierno lleno de arrepentimientos que no podrán ser perdonados.

Carmen no deja de burlarse de los acontecimientos por lo que Silvana, llena de rabia, se lanza sobre la mujer para desgreñarla.

Julián logra vencer a su padre, quien, furioso, sale de las azucenas montado en su caballo negro. Julián le pide a Justina que cure las heridas de Priscila la cual se encuentra muy delicada. Justina le suplica a Priscila que de ahora en adelante obedezca las órdenes de Fermín, el cuál la lastimará si no lo obedece. Priscila no dice nada. Solamente llora amargamente contemplando su anillo de matrimonio.

Fermín llega a casa de Lourdes, a la cuál trata de besar. Ella se burla de él y le asegura que no está dispuesta a seguir siendo su paño de lágrimas.

Ricardo le pide a Silvana que huyan antes de que a ella le ocurra lo mismo que a Priscila. Silvana se niega y le confiesa a Ricardo que desde el día en que encontró a Julián en los brazos de Carmen, supo que ya estaba enamorada de él.

Willy vaga por el pueblo y accidentalmente conoce a Adela.

Felipa le exige a Fermín que le responda a Lourdes como hombre en vez de estar encaprichándose con inocentes que podrían ser su hija. Fermín sale huyendo de la casa de las mujeres, atormentado. Siente que el pueblo se ha volcado en contra suya.

Silvana habla con Priscila a la que le dice que ahora deben estar más unidas que nunca. Priscila le asegura a su hermana que soportará todo sólo por estar cerca de Julián. Silvana siente remordimientos. Ahora las dos hermanas aman al mismo hombre.

Ricardo le confiesa a Mauro el seguir amando a Silvana. Odilón los escucha sin querer y descubre que es Ricardo el amante de la esposa de Julián.

Carmen se queja con Julián de los maltratos de Silvana. Lo seduce hasta que él cae en su juego y la hace suya.

Justina les pide a Priscila y Silvana que estén alertas porque en las azucenas siempre han sucedido cosas extrañas causadas por Fermín. Gudelia les suplica que se cuiden y se protejan la una a la otra.

Willy conoce a Coral y Lucio gracia a Adela, quien asegura estar enamorada, cosa que sorprende a Willy.

Ricardo le asegura a Odilón que él se llevará lejos a Silvana, algún día, por lo que no le importa que Julián se entere de todo.

Silvana descubre a Julián y Carmen juntos por lo que se llena de dolor.

Lázaro visita a Gudelia en las azucenas y se queja de los maltratos de Eloísa. Gudelia le sirve de comer al muchacho, a quién Justina reconoce y le dice que algún día se le hará justicia.

OCTUBRE 2006. Eloísa habla con Fermín al que le propone que ella también viva en las azucenas para si poder controlar a sus hijas. Fermín se niega rotundamente.

Priscila contempla el anillo de matrimonio que Fermín le entregó en el altar. Asegura que esos anillos de matrimonio que los dos se entregaron mutuamente, no son más que anillos de desprecio que solamente la harán sufrir, así como hacen sufrir a Silvana. En ese momento Silvana la interrumpe y llena de llanto asegura que Julián la engaña con Carmen.

Carmen le asegura a Julián que si él le da la libertad a Silvana entonces ellos dos pueden ser felices sin tener que ocultarse. Julián recuerda que prometió vengarse por lo que confiesa que él jamás se divorciará de Silvana.

Eloísa se da cuenta de que se ha quedado completamente sola por lo que considera que puede irse al extranjero un tiempo y así olvidarse por completo de los problemas de Priscila y Silvana.

Carmen le presume a Silvana lo que ha hecho a solas con Julián. Silvana decide escupir veneno y le asegura a Carmen que una amante solo da placer en la cama, como las perras calientes y que las esposas, al contrario, brindan placer en todos los aspectos, como las señoras.

Adela está enamorada pero también embarazada, cosa que le preocupa. Decide confesárselo a Mauro.

Lourdes acepta finalmente a Lucio, quién la besa y le promete que serán muy felices.

Dalila convence a Gastón para que vayan a las azucenas ya que ella desea ver a Carmen y también a su hermano.

Carmen no sabe que hacer para lograr que Julián se separe de Silvana pues desea que el sea suyo en todos los aspectos, no nada mas en el sexual.

Priscila piensa y se impacta al descubrir que Silvana se ha enamorado verdaderamente de Julián. Fermín entra en ese momento y la toma por la fuerza, asegurándole que llegó la hora de que le cumpla como esposa.

Justina le dice a Gudelia que Fermín es como el mismo diablo mas no puede odiarlo.

Julián habla con Silvana y le dice que quizás lo mejor es que no se hagan daño y se divorcien. Escuchar eso le viene como bomba a Silvana, quién ya se ha enamorado perdidamente de él. Ella confiesa no quererse divorciar.

Priscila ha sido violada por Fermín por lo que se siente la peor de las basuras. Encima cree que si Silvana se ha enamorado de Julián, no tiene caso que ella haga el intento por recuperar el amor de él, ese amor que se tuvieron desde niños y que Eloísa destruyó. Llora amargamente, se siente destruida, sin deseos de vivir.

Fermín, lleno de rabia, bebe en su despacho y asegura no saber cómo demostrarle su amor a Priscila, por lo que se comunica con uno de los mejores doctores del extranjero para que las piernas de Priscila sean operadas y ella deje de ser una coja.

Julián no deja de pensar en Priscila y tampoco en su situación con Silvana, pues realmente quiere separarse. Carmen lo sorprende, asegurándole que ella hará que él se olvide de todo. Julián la rechaza, asegurándole que no quiere nada que ver con ella.

Fermín habla con Justina, quien lo culpa de la infelicidad de Priscila. Fermín llora y le asegura a Justina que él ama a Priscila pero que no sabe cómo demostrárselo, por lo que la llevará al extranjero para que la operen. Justina se siente feliz y le pide a Fermín que se lo comunique a la muchacha. Fermín lo hace pero a Priscila lo que menos le importa son sus piernas y le asegura a Fermín que si él lo único que desea es hacerla feliz, entonces la deje ser libre.

Lourdes considera que el casarse con Lucio le dará una oportunidad para dejar de ser la mujerzuela del pueblo, eso contenta a Felipa, quien cada día se siente más cercana a su hija.

Fermín se emborracha a solas, asegurando que hará todo lo que Priscila le pida, pero que jamás la dejará en libertad, pues la ha comprado porque la ama y es solamente suya.

Durante una mañana, Priscila visita el río y se encuentra con Julián, quien le pregunta cómo se siente. Confiesa sentirse peor que antes, sin embargo le consuela saber que dejará la cojera pues Fermín la llevará al extranjero, donde será operada. Julián la felicita y cuando Priscila le pregunta por su matrimonio con Silvana, él se queda callado por un momento y después la mira a los ojos y le pregunta porqué jamás le dijo la verdad sobre sus piernas, pues quizás él se habría hecho a la idea y eso no le hubiera importado. Priscila siente una enorme punzada en el corazón, el cuál le dice que tiene que arrojarse a los brazos de Julián y cuando lo va a hacer… él se da la vuelta y se marcha.

Fermín visita a Lucio, al que amenaza de muerte y al que le prohíbe que se case con Lourdes. Lucio le asegura no tenerle miedo.

Eloisa visita a Silvana, a la que le dice que no desea volver a verla nunca más.

Priscila va detrás de Julián, a quien le confiesa que ella no le dijo la verdad porque lo amaba. Ambos hablan del amor que se tuvieron. Los dos se olvidan por un momento de lo pasado y se besan, siendo descubiertos por Carmen, quien regresa a las azucenas y rompe las ropas de la coja.
Adela sufre un terrible accidente por lo que va a dar a un hospital, donde se entera que ha perdido al bebé que esperaba. Eso llena de tristeza a Coral,  Willy y Mauro.

Fermín aparece ante Lourdes, a la que le asegura que si se casa con Lucio, lo matará, pues ella no puede ser de nadie mas que de él. Lourdes estalla y le recuerda que no quiere ser su amante y que, por eso, porque el tampoco lo desea así, él se casó con la renga.

Priscila regresa a las azucenas, acompañada de Julián, y se sorprende al encontrar sus ropas destruidas. Justina la ayuda a recoger todo. Priscila asegura que, después de su operación, se entregará a Fermín.

Lázaro le cuenta a Ricardo cómo han sido las vidas de Silvana y Priscila en la hacienda, desde que quedaron huérfanas. Ricardo cree que las dos muchachas solamente han sido víctimas de la maldad de Eloísa.

Willy le dice a Julián que ha decidido quedarse en el pueblo pues está perdidamente enamorado de Adela, la cuál ahora necesita de su compañía.

Fermín le pide a Coral que le haga un favor a cambio de mucho dinero. Coral acepta.

El padre Cayetano visita a Eloísa, quien se ha enfermado gravemente. El sacerdote le pide a Eloísa que se arrepienta de todo el mal que ha hecho y ésta asegura que lo único de lo que se arrepiente es de haber parido a Priscila.

Carmen habla con Fermín, a quien le pide que la ayude a casarse con Julián. Él asegura no poder hacer nada y entonces Carmen, llena de veneno, le cuenta que ha visto a Priscila y Julián muy acaramelados, cerca del río. Fermín no sabe si creerle o no por lo que sale en busca de su esposa.

Rumbo a las azucenas, Dalila y Gastón sufren un terrible accidente que marcará el destino de Carmen.

Ricardo le suplica a Priscila el convencer a Silvana para que ésta se divorcie de Julián. Priscila asegura no poder hacer nada pues, para desgracia de Ricardo, Silvana se ha enamorado de su esposo.

Julián se encuentra con Fermín, a quien le pide que haga algo por ayudar a Lourdes. Fermín le exige que mejor le diga qué es lo que hacía con Priscila cera del río.

Odilón cree que Coral es el blanco perfecto para transportar la nueva mercancía de Fermín..

Lázaro se sigue preguntando quienes son sus padres y cree que nunca lo sabrá pues nadie los conoció. No sospecha que alguien en el pueblo sabe esa verdad.

Carmen le pregunta a Priscila por sus ropas y entonces la coja descubre que fue ella, Carmen, la que le rompió la ropa. Silvana las descubre y le exige a Carmen que deje en paz a su hermana. Carmen le grita que la coja se estaba besuqueando con Julián cerca del río y que ella misma los vio. Fermín aparece en ese momento y le exige a Priscila que le diga que eso no es cierto.

Priscila enmudece y Silvana le pide que hable y que diga la verdad. Priscila habla y asegura que sí, que sí estuvo con Julián en el río… pero que jamás se besaron y que todo ha sido un invento de Carmen, la cual ha destruido sus ropas. Entonces Fermín toma a Carmen vilmente y le asegura que, si sigue con sus intrigas para conquistar a Julián y afectar a Priscila, la echará de las azucenas.

Julián visita a Cayetano y le cuenta sobre la confusión que siente por sus sentimientos hacia Priscila. El padre le aconseja que hable con ella y que escuche a su corazón y asegura no culparlo, pues ha sido una víctima más de las infamias de Eloísa y Fermín.

El teléfono suena y Gudelia lo responde. Entonces comunica, angustiada, a Justina, quien se sorprende y al colgar acude a Fermín y Carmen, a quienes les dice que los padres de Carmen tuvieron un accidente y se encuentran muy graves en el hospital.

Silvana habla con Priscila, a la que le pide que le diga qué fue lo que realmente sucedió en el río. Priscila asegura que nada sucedió y que lo único que habló con Julián fue sobre su próxima operación. Silvana no le cree a su hermana.

Lucio y Lourdes hacen preparativos para su boda. Lourdes siente temor a que Fermín tome represalias contra ellos.

Carmen está angustiada pues sus padres están graves. Se entera primeramente que su padre, Gastón, ha fallecido.

Fermín se comunica con Odilón desde el hospital y le dice que se tienen que deshacer de Lucio, pues Lourdes no es para nadie más que para él: Fermín.

Silvana se refugia en la hacienda San Román, en los brazos de su madre, a la que le asegura que Priscila desea arrebatarle el amor de Julián. Eloísa le aconseja a su hija que luche por el amor del hombre que ama y que si ve que su lucha ha sido en vano, entonces lo tendrá que defender aunque para eso tenga que matar.

Carmen se entera de que sus dos padres han fallecido, por lo que se ha quedado sola en el mundo ya que está segura de que a Fermín ella no le importa en lo más mínimo.

Willy lleva a Adela a su casa y ahí le pide que los dos se casen pronto. Ella acepta encantada, esperanzada a que el amor de ambos crezca.

Lucio le pide a Coral que no haga negocios con Fermín y que no lo ayude a nada pues el es una mala persona pero Coral asegura que por el dinero que recibirá, es capaz de todo.

Justina y Gudelia le aconsejan a Priscila que huya de Fermín pero ella no desea hacerlo pues está segura de que después de la operación quedará muy bien y podrá entonces huir con Julián a donde sea, pero para eso, antes debe soportarlo todo.

Julián, en las azucenas, le pide a su padre que hablen y confiesa estar enamorado de Priscila aunque ésta sea una coja, por lo que luchará por ella. Fermín se burla de su hijo y ambos discuten, por lo que se enfrentan.

Justina escucha ruidos y acude a separar a Julián y Fermín, a quienes les asegura que, si Priscila quisiera, ya se hubiera marchado de las azucenas hace mucho tiempo, en complicidad con mucha gente que la quiere y apoya y que ha decidido quedarse al lado de Fermín. Julián acude a Priscila a preguntarle si eso es verdad y ella le dice que sí, llenando a Fermín de orgullo, por lo que él la besa aunque ella solo siente asco por él.

Todos acuden al entierro de Gastón y Dalila, en el que Carmen lo único que hace es consolarse en los brazos de Julián, despertando los celos de Priscila y Silvana, las cuales no dejan de mirarse. Gudelia le pide a Silvana que haga las paces con Priscila y que no se alejen pero Silvana se niega, llena de orgullo y despecho.

Eloisa enferma, recorre la casa sintiéndose grave y al llegar a un altar asegura no arrepentirse de nada de lo que ha hecho, ni siquiera de haber matado a su hermana para si quedarse con su marido, el cuál es el padre de sus dos hijas.

Priscila le pide a Fermín que se apresure y la opere lo más pronto posible, pues la idea de caminar bien le hace mucha ilusión. Él le asegura que para eso, tiene que acceder a ser su mujer. Priscila acepta.

Julián habla con Willy sobre sus dudas. Willy no puede creer que tres mujeres se centren en Julián por lo que le recomienda que se divorcie y mejor se case con Carmen, la cual quizás lo ama verdaderamente pero no sabe como demostrárselo. Julián no sabe qué hacer, pero cree que Carmen no es la solución.

Carmen y Silvana discuten por Julián. Carmen se burla de ella pues la engañan con su propia hermana, la coja. Silvana le pregunta a Carmen qué es lo que hará ahora que se ha quedado huérfana, pues ahora si, no hay nadie, absolutamente nadie que la quiera en el mundo. Las dos mujeres se insultan hasta llegar a los golpes. Carmen amenaza a Silvana con matarla.

Adela se entera de la presencia de Adela en el pueblo y asegura que esa mujer le robó al padre de su hijo.

Justina pone a Carmen en su lugar y le asegura que, si sigue causando problemas en las azucenas, Fermín la echará sin importarle que haya quedado desamparada.

Fermín y Odilón mandan a Coral en un autobús para que ésta entregue una mercancía. Coral no sospecha siquiera a lo que se expone.

NOVIEMBRE 2006. Silvana, confundida, se refugia nuevamente en los brazos de Ricardo, quien le hace el amor en el río.

Carmen habla con Priscila, a la que le asegura que hará que Julián se divorcie de Silvana. Priscila le asegura a Carmen que Julián no ama a Silvana por lo que le dará lo mismo. Carmen le pregunta a quien ama Julián y Priscila confiesa que la ama a ella, a la mismísima Priscila!!!!

Coral es detenida por judiciales, quienes le descubren droga entre sus cosas. Ella asegura ser inocente y solo haber sido enviada a entregar unos documentos.

Silvana le asegura a Ricardo que entre ellos no puede existir ya anda pues ella está perdidamente enamorada de Julián.

Julián y Priscila se encuentran y hablan de lo que sienten el uno por el otro por lo que él le propone que ya no continúen con la farsa de sus matrimonios y se divorcien.

Odilón visita a Coral en la cárcel y le hace saber que si dice algo, Fermín la matará.

Fermín hace a Priscila su mujer sin sospechar que lo único que ella siente hacia él es asco y repudio. Le promete que la llevará a la capital, donde la operarán para que se olvide de su cojera.

Carmen le ofrece dinero a Ricardo para que se lleve lejos a Silvana. Ricardo rechaza la oferta y asegura que advertirá a Silvana para que se cuide de Carmen, quién, ante la negativa de Ricardo, busca a Julián y le cuenta los amoríos del empleado con su esposa.

Julián habla con Silvana, a la que le suplica que comprenda la situación por la que ambos atraviesan y le asegura saber que ella tiene amoríos con Ricardo. Silvana lo niega pero Julián no deja de acorralarla y le pide el divorcio. Silvana le jura que jamás se divorciará de él para que corra a los brazos de Priscila.

Mauro visita a Coral en la cárcel y ella le confiesa que Fermín le tendió una trampa.

Fermín avisa a Justina que se irá unos días, pues llevará a su esposa a la capital para que la operen. Ambos, Priscila y Fermín, se marchan de las azucenas en helicóptero.

Carmen habla con Ricardo para que éste se lleve a Silvana, quien los sorprende hablando. Al darse cuenta de ello, Carmen besa a Ricardo apasionadamente, logrando que Silvana se le vaya encima, golpeándola.

Julián piensa en Priscila y decide emborracharse en una cantina, confundido, pues desea recuperar su amor. Ha decidido que su cojera no le importa.

Lázaro busca a Gudelia para que le diga algo sobre sus padres. Gudelia le asegura que nadie en el pueblo los conoció, por lo que difícilmente los encontrará.

Mauro busca a Odilón y le exige que saquen de la cárcel a Coral o de lo contrario él, Mauro, hablará sobre todo lo que sabe. Odilón lo amenaza de muerte.

Ricardo le asegura a Silvana no tener nada que ver con Carmen sin en cambio ella le responde que en verdad no le importa pues ama a Julián.

Priscila es intervenida, lista para ser operada y solamente piensa en Julián.

Ricardo se encuentra cara a cara con Julián, quien le reclama el haberle visto la cara. Ricardo le cuenta a Julián todo lo que hubo entre Silvana y él antes de que Eloísa los separara.

Eloisa solamente piensa en el pasado y en la muerte de su hermana. Cayetano la visita, contándole lo que el comandante Rubio sospecha.
 Eloisa asegura que quizás Fermín mató a Carmenchu para poder casarse con Priscila.

Julián y Silvana discuten nuevamente y él, alcoholizado, la toma por la fuerza dispuesto a echarla de las azucenas. Silvana le suplica que no lo haga pero él está dispuesto.

Mauro está dispuesto a hablar, por lo que Odilón decide eliminarlo para proteger a Fermín, quién cree que con la operación de Priscila, ella lo amará de la manera que él quiere.

Julián le exige a Silvana que vuelva con Ricardo y se olvide de él y la echa de Las Azucenas. Ella se encuentra con Ricardo, a quien le reclama el haber hablado con Julián. Ricardo, con llanto, la abraza y le jura que la sigue amando. Ella llora llena de rabia y frustración.

Carmen aprovecha la situación de Julián para enredarlo. Él cae en su juego y ambos tienen relaciones sexuales, siendo espiados por Odilón.

Silvana busca a Eloísa, a la que le cuenta lo que ha sucedido en Las Azucenas por culpa de Carmen. Eloísa le aconseja a su hija que planeen algo para darle una sorpresa a esa muchacha y alejarla de Julián. Silvana asegura que el peligro no es Carmen, si no Priscila. Eloísa le asegura a su hija que ambas se vengarán de Priscila, a la cuál odia por sobre todas las cosas.

Pasan unas semanas y Priscila regresa a las Azucenas muy cambiada, con una nueva apariencia, sofisticada, cosa que atrae a Julián, quien es el más sorprendido con el cambio de la muchacha.

Adela y Willy se enteran de que Mauro ha sido hallado muerto y nadie sabe quién pudo haber sido.

Julián se porta como todo un caballero con Priscila, despertando los celos de Carmen. Justina se da cuenta de la situación y le da gusto que Carmen esté celosa, mas teme a que tome represalias. Julián le confiesa a Priscila que ha decidido divorciarse de Silvana.

Odilón le cuenta a Fermín lo sucedido con Mauro. Fermín cree que también deben eliminar a Coral, antes de que se le ocurra abrir la boca sobre lo que sabe.

Coral le dice al comandante Rubio que Fermín es peligroso por lo que deben cuidarse de él.

Priscila visita a Eloísa, a la que le pide que se alegre de poderla ver caminar como la demás gente. Eloísa le asegura que para ella siempre será la misma coja inmunda que alguna vez solamente sirvió como criada en su hacienda. Priscila sufre por las palabras de su madre y por ver a Silvana con una apariencia descuidada.

Felipa se emborracha y se encuentra con Lázaro, a quien le dice que ella sabe quienes son sus verdaderos padres. Lázaro le insiste para que le diga quienes son y Felipa le confiesa que él es hijo de Bernarda Roldán, la hermana de Eloísa.

Fermín le exige a Lourdes que no se case con Lucio o de lo contrario se arrepentirá. Lourdes le jura que no tiene más miedo y le muestra a su hijo.

Julián le dice a Carmen que se siente muy feliz por ver a Priscila recuperada y caminando como el resto de la gente. Carmen, llena de celos, le asegura que si él decide dejarla, entonces les dirá a todos que se han vuelto amantes.

Gudelia llora ante Justina, a quien le confiesa saber la verdad del origen de Lázaro y temer a decir la verdad, pues Lázaro también es un San Román que ha sufrido gracias a Eloísa.

Odilón paga la fianza de Coral, a la que le asegura estar en absoluta libertad, sin sospechar que Coral ha confesado. Coral toma rumbo a su casa y al atravesar el campo es sorprendida por Fermín, quien la estrangula con sus propias manos.

Eloísa come en su hacienda con el padre Cayetano. Lázaro se presenta ante Eloísa, a la que le asegura saber quienes son sus verdaderos padres. Eloísa se aterra al verlo.

Julián se encuentra con Willy y Adela, quien le dice que su padre, Fermín, es el responsable de la muerte de Mauro.

Silvana y Carmen se encuentran accidentalmente y Carmen le dice que se ha convertido en la amante de Julián. Silvana asegura que jamás se divorciará de Julián. Son sorprendidas por Lourdes, quien les asegura que las dos pierden su tiempo pues el corazón de Julián le pertenece a Priscila.

Julián le exige a su padre que le diga qué es lo que tiene que ver él con la muerte de Mauro. Fermín le asegura que no tiene porqué darle explicaciones de nada y lo evade asegurándole que si se mete en sus asuntos, lo lamentará.

Carmen cree que debe actuar de manera rápida pues entre Priscila y Silvana están terminando con su paciencia.

Eloísa corre a Lázaro de su casa y le exige que no vuelva, pues lo que le han dicho no es verdad. Lázaro insiste en que es hijo de Bernarda Roldán y desea saber quién es su padre. Eloísa se niega a decirle la verdad y Lázaro se va acompañado por el padre Cayetano. Eloísa, a solas, se atormenta con el recuerdo de Bernarda, su hermana, a la que maldice por haberle arrebatado siempre todo lo que ella quiso.

Silvana se presenta en las azucenas y habla con Fermín, a quien le dice que entre Priscila y Julián aun hay un sentimiento fuerte por lo que deben actuar. Fermín le pide a Silvana que se ínstale nuevamente en las azucenas y recupere a Julián, a quien Silvana le confiesa lo que acontece. Julián le asegura que dormirán en habitaciones separadas.

Lázaro llora amargamente pues desea saber qué es lo que pasó con sus verdaderos padres. Cayetano le promete que él investigará la verdad pues es muy amigo de Eloísa.

Fermín le informa a Priscila que regresarán a la capital pues ahora vivarán allá. Priscila se impacta con la noticia.
Ricardo es rechazado nuevamente por Silvana por lo que, derrotado, decide regresar a la capital y olvidarse de ella, quien sigue acosando a Julián siendo rechazada.

Carmen le pide a Odilón que la ayude a desaparecer a Silvana, él le pide que a cambio se entregue a él. Carmen lo hace sin más ni menos con tal de obtener lo que desea.

Adela le confiesa a Cayetano que Fermín asesinó a Mauro y a Coral y que los dos trabajaron para él en negocios demasiado sucios.

Priscila se encuentra con Julián, al que le dice lo que Fermín desea hacer. Son sorprendidos por Carmen, quien aguarda a que Julián se marche para enfrentarse a Priscila, a la que le confiesa que ella, carmen, ha sido la amante de Julián por mucho tiempo. Silvana entra en defensa de su hermana, a la orilla de las escaleras de la casa, por lo que Carmen la abofetea, arrojándola por esas escaleras mortales, alarmando a Priscila.

Fermín visita a Eloísa, a la que le pregunta porqué está tan preocupada. Eloísa asegura tener problemas de los cuáles no sabe cómo deshacerse. Fermín le pide que vaya con él y Priscila a la Capital. Eloísa se niega y maldice a Priscila, asegurando que siempre la odiará.

Una ambulancia llega a las azucenas para llevarse a Silvana. Priscila la acompaña y tanto Gudelia como Justina le exigen a Carmen que diga qué es lo que pasó. Carmen solo les asegura que espera que Silvana muera.

Julián habla con Willy al que le confiesa no saber cómo deshacerse de Silvana, la cuál lo acosa todo el tiempo al igual que Carmen.

Cae la noche y Lourdes y Lucio se encuentran felices por su casamiento, en la Iglesia. Odilón aguarda acompañado de Fermín, pues están dispuestos a matar a Lucio.

Justina está segura de que Carmen tuvo que ver con el accidente de Silvana.

Lázaro aparece nuevamente ante Eloísa, a la que de rodillas le suplica que le diga donde están sus padres. Eloisa se niega a decídselo y contesta el teléfono que suena. Gudelia, desde el hospital, le informa que Silvana tuvo un accidente y la necesita. Eloisa jura que no irá al hospital pues no siente nada por ninguna de sus hijas.

Priscila habla con el doctor, quien le asegura que Silvana está embarazada y deben elegir entre salvarla a ella o a la criatura. Priscila pide hablar con Silvana, quien asegura estar arrepentida de todo y confiesa que el hijo que espera es de Ricardo.

Lourdes y Lucio se casan y Odilón mata a este, a balazos, desde lo lejos, a al salida de la iglesia, causando el dolor de Lourdes, quien maldice a Fermín.

Julián se alarma al noencontrar a nadie en las azucenas. Justina le cuenta lo que sucedió y va al hospital, donde Priscila le cuenta lo que Carmen le hizo a Silvana. El hijo de Silvana muere en el quirófano.

Felipa le asegura a Lourdes que ambas deben tomar venganza en contra de Fermín.

Silvana le pide a Priscila que la perdone por el mal que inconscientemente le hizo y le pide hablar a solas con Julián al que le asegura que le dará el divorcio a cambio de que él se case con Priscila, la cuál siempre lo amó incondicionalmente.

Carmen espera que Silvana muera para así lograr que Julián sea solamente suyo.

DICIEMBRE 2006. Priscila sufre por su hermana. Fermín llega y trata de consolarla, asegurándole que él es el único culpable de todo lo que sucede.

Odilón está recostado a la orilla del río y Carmen lo sorprende con su esnudez. Se revuelca con él con libido, pidiéndole que la ayude a deshacerse de Priscila San Román.

Julián les dice a Priscila y Fermín que Silvana se encuentra a salvo.

Ricardo no deja de pensar en Silvana por lo que está dispuesto a regresar a buscarla y enfrentarse a todos con tal de recuperarla.

Cayetano visita a Fermín, al que culpa de la muerte de Lucio. Fermín disimula y asegura no saber nada mas el padre le asegura saber que él mató a Lucio y también a Carmenchu, así como a Mauro y Coral.

Carmen llama por teléfono a su tía Lorenza, a la que le pide que la ayude a refundir en el manicomio a una coja que se ha interpuesto en su camino. Lorenza acepta ayudarla a cambio de mucho dinero.

Julián le dice a Priscila sobre la promesa que le hizo a Silvana en el hospital. Ambos se besan sin que nadie los vea, sellando el amor que sienten el uno por el otro.

Carmen le dice a Fermín que regresará a la capital a hacer unas cosas. Fermín parece distante pues está preocupado por las sospechas de Cayetano.

Eloisa visita a Silvana en el hospital y ella la culpa de su suerte, al de perder al hijo del hombre que ama y la de obsesionarse con un hombre al que nunca antes amó. Eloísa le pide que no desista y que juntas terminen con Priscila mas Silvana se niega.

Lourdes y Felipa le cuentan al comandante Rubio sobre las constantes amenazas de Fermín.

Carmen llega a la capital y se presenta ante Lorenza en un hospital psiquiátrico clandestino. Carmen le pide a su tía que encierren ahí a Priscila San Román.

El Teniente Rubio visita a Fermín para dejarle una orden, pues debe declarar lo que sabe sobre las muertes de Lucio, Coral y Mauro. Fermín asegura no tener nada que ver.

Silvana habla con Priscila, a la que le pide que se case con Julián antes de que Carmen intente hacer algo.

Lorenza maltrata en el hospital a algunos enfermos, principalmente a una mujer que asegura ser parte de una familia muy importante y poseer una cuantiosa herencia. Lorenza solamente se burla de ella.

Carmen contacta a Odilón, al que le pide que acuda a ella para ayudarla en sus planes. Odilón, que se ha enamorado de ella, le promete que la ayudará.

Ricardo aparece ante Silvana a la que asegura amar. Silvana le pide que la lleve con él, pues no desea estar en las azucenas ni en la hacienda San Román. Ricardo se la lleva a la Capital.

Lourdes le dice a Julián que Fermín es el causante de la muerte de Lucio.

Fermín y Priscila llegan a la Capital. La casa a la que llegan está llena de lujos y cosas sofisticadas. Fermín le pide a Odilón que lleve a Priscila de compras y éste cree que es el momento perfecto para llevar a cabo los planes de Carmen.

Lázaro le pide a Eloisa que lo acepte como su sobrino y ella solamente se burla de él, asegurándole que es un andrajoso que nunca ha valido absolutamente nada.

Fermín cree que si el comandante Rubio lo encuentra en la capital, lo mandarán a la cárcel, por lo que debe huir con Priscila al extranjero.

Priscila se confunde pues Odilón la lleva a una Clínica. Se impacta al verse cara a cara con Carmen, quien le dice que ahora si se tendrá que olvidar de Julián. Carmen y Odilón sujetan a la muchacha por la fuerza y Lorenza la inyecta hasta que Priscila pierde el conocimiento. Al despertar, Priscila se sorprende al estar atada a una cama. Lorenza le da la bienvenida a su hospital para enfermos mentales.

Odilón aparece ante Fermín, al que le dice que en el centro comercial Priscila escapó y no pudo encontrarla. Fermín estalla y lo golpea. En ese momento aparece Carmen, quien controla a Fermín y le pide que le diga qué sucede.

Rubio, con botones y cabellos que aparecieron cerca del río, comprueba que Fermín es el causante de la muerte de Carmenchu por lo que da la orden para que lo arresten donde quiera que se encuentre.

Priscila conoce a Bernarda en el Sanatorio, entre ambas hay un sentimiento fuerte. Cuando Bernarda le cuenta sobre su pasado, Priscila descubre que esa mujer no está loca y que es su tía, ¡la hermana de Eloísa!

Julián se entera de la desaparición de Priscila por lo que de inmediato llega a la Capital para buscarla, aunque ello despierte los celos de Fermín.

Eloisa se sigue atormentando con el recuerdo de Bernarda y visita el cementerio, donde ante su falsa tumba jura que jamás dejará que la verdad se sepa. Lázaro la espía y llora al ver la tumba de su madre. Eloisa le recalca que es un huérfano y que ella no lo quiere volver a ver.

Lorenza maltrata a Bernarda pero Priscila la defiende. Lorenza le asegura a Priscila que si arma líos la volverá a castigar con la camisa de fuerza.

Fermín culpa a Julián de la huida de Priscila
Odilón se revuelca con Carmen a la que le pide que se case con él y se olvide de Julián. Carmen se burla de él y le asegura que jamás se casaría con alguien de su clase.

Priscila le cuenta a Bernarda que ella es hija de Eloisa. Bernarda asegura que se tiene que saber la verdad, pues Eloísa le arrebató absolutamente todo lo que tenía. Son interrumpidas por Carmen, quien le dice a Priscila que no permitirá que salga nunca de ese lugar.

Odilón sufre por los desprecios de Carmen y se da cuenta de que ella solamente lo utilizó.

Carmen y Priscila tienen un enfrentamiento en el hospital por lo que Lorenza castiga a Priscila con la camisa de fuerza.

Bernarda se preocupa por su sobrina y se pregunta si todos sabrán la verdad.

Julián le cuenta a Silvana lo que sucedió y Silvana asegura que Carmen es la causante de todo lo que ha sucedido.

Priscila piensa en lo que debe hacer pues si escapa del manicomio podrá ayudar a Bernarda y también prevenir a Julián de la maldad de Carmen.

Julián le exige a Carmen que le diga en donde está Priscila. Carmen jura no saber anda pero Julián insiste en que sí. Fermín le asegura a Carmen que si ella tuvo algo que ver con la desaparición de su esposa, lo lamentará.

Bernarda le pide a Priscila que sea fuerte para que ambas puedan regresar un día a San Patricio para recuperarlo todo, principalmente a los hijos de Bernarda. Priscila se impacta al escuchar eso mas Bernarda no le dice nada más.

Lázaro le pide a Gudelia como fue la muerte de su madre y Gudelia asegura que Bernarda murió de la noche a la mañana sin que nadie la viera.

Fermín es sorprendido en la calle y es arrestado por el crimen de Carmenchu, por lo que es llevado a los juzgados. Fermin le habla a Odilón y le exige que haga algo para sacarlo de ese lugar.

Odilón es rechazado por Carmen y en venganza le dice a Julián que él sabe en donde está Priscila.

Bernarda ocasiona un accidente en el sanatorio provocando un incendio por lo que acude a Priscila, a la que le pide que escapen juntas. Lorenza huye de inmediato pues teme a ser descubierta. Al salir del hospital, Priscila se encuentra con Julián.

Gudelia visita a Eloisa y le pide que se arrepienta. Eloisa asegura no arrepentirse de nada, ni siquiera de haber mandado a su hermana a un hospital, fingiendo su muerte. Gudelia no puede creer lo que está escuchando.

Carmen se entera de lo sucedido en el hospital por lo que acude a Odilón para pedirle que busque a Priscila y la mate. Lo besa y Odilón cree que hay aún una esperanza.

Silvana se alegra de evr nuevamente a Priscila, quien la presenta con Bernarda, la cual desea que vayan a San Patricio lo más pronto posible.

Fermín es condenado en San Patricio mas trata de huir con ayuda de Carmen y Odilón, los cuales le dicen que Priscila y Julián ahora podrán estar juntos.

Eloisa le confiesa a Lázaro que su madre está en un manicomio del que no saldrá nunca. Bernarda se presenta en ese momento ante Eloisa, asegurándole que se equivoca y que ha regresado para que se sepa la verdad.

Lorenza es encontrada y juzgada en la cárcel por varios años.

Odilón y Fermín se sienten preocupados pues la policía los persigue. Carmen solo piensa en vengarse de Julián y Priscila.

Eloisa, impactada por la presencia de Bernarda, asegura que si, que ella la odió siempre. Silvana le pregunta a su madre cómo fue capaz y Bernarda le dice que Eloísa no es su madre, pues tanto Silvana como Lázaro son hijos de Bernarda, la cuál fue mandada al hospital por Eloisa, al cuál se enredó con su marido y tuvo una hija, Priscila, antes de que Lázaro naciera. Priscila le reclama a Eloísa el haberla engañado siempre, pero Priscila no puede creer que Eloisa haya amado más a la hija de su hermana que a su propia hija.

Fermin y Odilón son sorprendidos sin Carmen. Fermín trata de escapar pero la policía le dispara, provocándole la muerte.

Bernarda le exige a Eloisa que abandone su hacienda, pues la verdadera dueña es ella. Priscila le asegura a su madre que ella la ayudará. Eloisa le asegura que no necesita su ayuda, pues siempre la odiará.

Pasa el tiempo y Priscila y Julián se casan por la Iglesia, pues el matrimonio con Silvana es nulo al no haber sido la verdadera Priscila.

Bernarda es feliz al lado de Lázaro, quien ha decidido estudiar. Con ella viven Silvana y Ricardo, quienes son felices juntos.

Lourdes se siente tranquila al saber que Fermín está muerto y ya nadie hará más daño en San Patricio.

Eloisa se siente destruida y maldice a Bernarda, pues en todo le ganó e incluso con su hija, pues Eloisa solo tuvo una hija coja que le recordara siempre el mal que había hecho al haberle arrebatado todo a su hermana.


Cayetano casa en la Iglesia a Priscila y Julián, quienes se besan con pasión y reciben un aplauso de todos los que los acompañan en ese gran acontecimiento. Todos son interrumpidos por Carmen, quien asegura que Priscila y Julián jamás serán felices. Les apunta con un arma de fuego y dispara…



FIN






















© ANILLOS DE DESPRECIO DR. 2006
Es un obra protegida y los derechos son propiedad de su autor.
Se prohíbe su cipia y reproducción parcial y/o total
así como su contenido con fines de lucro.
(R) 1999   (P) 2006